jueves, 21 de enero de 2010

AÑO BIBLICO: 21 de enero, Exodo 11 y 12


Nueve plagas devastadoras. ¡y aún Faraón no cedía!. Pero la décima y última plaga, la muerte de los primogénitos (tanto de hombres como de animales) en cada familia egipcia, trae la muy esperada liberación de Israel. Para escapar del juicio terrible sobre los primogénitos, cada familia israelita observa la Pascua, que sustituye la muerte del hijo con la de un cordero. Sin más resistencia de Faraón, todo Israel inicia el éxodo de Egipto.
Cristo, nuestro Cordero pascual.
Los detalles de la celebración de la Pascua, se asemejan a los eventos que rodearon la muerte de Cristo.
1.- El sacrificio debía ser un cordero. / Cristo era el Cordero de Dios.
2.- El cordero debía ser sin tacha. / Cristo fue sin falta.
3.- El cordero debía estar en la flor de su vida. / Cristo murio en la plenitud de su vida.
4.- La sangre del cordero se derramo para que Israel tuviera vida. / La sangre de Cristo fue vertida para que el mundo tuviera vida.
La muerte nunca es agradable. Cuando muchos mueren, eso es un desastre. Así que, imaginate el impacto nacional cuando por lo menos uno de cada casa de Egipto murió en una noche. Pero todo era necesario para probar a un rey testarudo que hay un Dios verdadero. La liberación llegó a los israelitas mediante la fe en la sangre aplicada a los postes de sus puertas.
Siglos más tarde, Jesucristo, el Cordero de Dios, dio su vida para libertar a los hombres de las ataduras del pecado. Te pregunto: ¿Ha sido su sangre aplicada a los postes de tu corazón? Si es así, dale gracias por lo que El sufrió por ti. Si no, ahora es el mejor tiempo para orar: "Jesús, gracias por tu muerte en la cruz. Yo te recibo como mi Redentor del pecado y como mi Cordero pascual".

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MENSAJE PROFETICO

"Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo esta cerca" (Apocalipsis 1:3)